viernes, 27 de agosto de 2010

Mi estrella



Todo empezó cuando naciste,
un instante para la conexión
que nos mantendrá unidos por siempre
sin que deba existir razón.

Casualidades de la vida,
mi nombre podría ser tuyo
de haber sido una dulce niña
en lugar de un pequeño tozudo.

Y no debiste salir tan mal
cuando de ti se acordaron
al abrir mis ojos a este mundo
y me marcaron con tu cumpleaños.

Vagos recuerdos me acompañan,
la memoria nunca será mi fuerte,
de esos primeros años de vida
en los que siempre te tuve presente.

Vigilante de mis sueños,
compañero de aventuras,
contrincante en nuestros juegos,
impaciente en travesuras.

Me llevabas siempre a tu lado
sin importar opiniones ajenas
si la enana te acompañaba siempre
o iba montada en tu chepa.

Y fueron pasando los años
entrelazándose nuestros caminos,
no siempre cerca, no siempre lejos
pero siempre te llevo conmigo.

No como enlace de sangre, 
no como lazos que yo no elijo,
como la gran persona que eres
y que soy al tenerte conmigo.

Te quiero hermano, feliz cumpleaños :)


jueves, 19 de agosto de 2010

Tempestad

No siempre es fácil seguir
las olas pegan fuerte en nuestro bote,
manos inertes yacen bajo las aguas
intentando volcar nuestros sueños
sin saber la energía que nos mantiene a flote.

Dos cuerpos perdidos
anhelando una misma curiosidad,
vivir nuevas experiencias
con certeza de que seguimos viviendo
y que nadie nos podrá frenar.

Agárrate fuerte a mi mano
yo te ayudaré a flotar,
la unión de nuestras dos almas
seguirá latiendo contra marea
siempre que deseemos luchar.

lunes, 26 de julio de 2010

El sueño de alguna noche de verano


Me hablaron antes de este mundo
que no siempre tenemos presente
por cegarnos con ambiciones y sueños
que nos grabaron en el subconsciente.

Ambiciones que aplastan
al que no se cree fuerte
o al que desentona
según esas huestes.

Pero existe "este" mundo
donde todo libre crece,
a un lado y al otro del muro
los lazos alcanzan a tenerse.

Tus sueños de libres formas
planean frente a tu rostro
dibujando bailarinas ondas
para fusionarte con el entorno.

zig... zag... vuelo..
sin limitaciones de este cuerpo etéreo
zig... zag.. vuelvo..
para bañarme en sus ojos de nuevo.

Me brindaste un nuevo camino
donde poder construir a mi antojo
los momentos de felicidad que vivo
y que cada día en mi cesta recojo,

no cesaré en el intento
de alcanzar un pueblo más justo,
pero sin ningún ansia me entrego,
la paciencia da el poder sin yugos.

Mientras, camino por tus verdes bosques
repletos de extrañas criaturas
que miran con curiosidad al hombre
que perdido está en la espesura.

Y ante mi te apareces danzando
diablillo con cara de bueno,
como buen fauno me embrujaste
para hacer este mundo eterno.


zig... zag... sueño..
y el soñar se convierte en mi vida,
zig... zag.. encuentro..
el camino en la senda perdida.


lunes, 21 de junio de 2010

Conocerte

No sé cómo me enganchaste
cuándo sucedió sin más
pero anhelo poder tocarte
y sentirme en tu mirar.

Conocer esos grandes ojos
albicelestes como tu mar,
curvas sinuosas entre pendientes
que me engullan sin tener que pensar.

Olores, percepciones,
experiencias, ilusiones...
perderme en tus callejuelas
y navegar por tus cordilleras.

Por tus cuadras van mis sueños
imaginando el poder pisarte,
¿cómo serán tus gentes
podré soportar tu aire?

No sé ni cómo ni cuando
cruzaré el enorme estanque,
pero algún día podremos tocarnos
y quien sabe si querré soltarme.





miércoles, 9 de junio de 2010

Ella

Ayer me encontré con ella. Me miraba fijamente a los ojos como si me conociera de toda la vida, pero yo no lograba recordarla. Sus ojos enormes, esa mirada tan abierta, el azabache que te atraviesa el alma... no podía escapar de ella. No sé cuanto tiempo pudo pasar, pero todo alrededor perdía su forma y la importancia de los deberes del día a día desaparecieron, así, sin más. La cabeza que llevaba tan cargada de preocupaciones, tareas pendientes, problemas laborales, inseguridades... todo palideció cuando esa pequeña se fijó en mi.

No levantaba más de un metro del suelo. Llevaba el pelo cortito, pero no demasiado, sus bucles afloraban con soltura. Ese pelo oscuro remarcaba más todavía sus rasgos, dulces y a la vez agresivos. No sabía qué podía estar pensando, qué razón la abría llevado a frenar en la acera justo frente a mi.
Por mi cabeza pasaron varias ideas: estaría perdida, la habrían abandonado, sabría volver a casa.... pero ella misma me dio la repuesta: me buscaba. Decía que yo la había abandonado, que lo hacía en ocasiones, pero que siempre estaría ahí para ayudarme.

Empezó a hablarme de su vida, yo todavía seguía paralizada de la impresión. No sabía qué tenía que decir ni qué hacer, pero sabía que no importaba, ella era quien llevaba las riendas.
Me contó que tenía dos hermanos, los dos mayores que ella. Desde que nació se había sentido muy arropada, como el juguete de la familia. Más allá de posibles celos, lo que vivió fue justo lo contrario. Muchas veces al despertar de una de sus siestas podía ver la cabecita de uno de sus hermanos asomando a la barandilla de la cuna, mirándola, sin más. Sus padres la tuvieron en su habitación hasta bien mayor, les costó aceptar que algún día iba a crecer. Esas noches con la mano de su madre metida en la cuna para que la niña pudiese dormir agarrada a ella... no podían ser eternas.

Me siguió hablando de cómo con sólo 5 años de vida se sentía tan querida, tan feliz. Su cabecita empezaba a llenarse con ideas de cómo quería ser de mayor, de cómo quería cambiar el mundo, de cómo deseaba viajar para poder conocerlo todo... la ilusión se reflejaba en su rostro y sus ojos brillaban como dos grandes estrellas.

Entonces me hizo pensar, más bien recordar... mi memoria no suele ser muy buena, pero esta vez funcionaba como un reloj suizo. Empecé a revivir mi infancia, a recordar todos esos grandes momentos que viví con mi familia, cómo empecé a descubrir la vida... y entonces me di cuenta: delante de mi sólo estaba yo. Esa parte que en ocasiones corre peligro de desaparecer, esa que carga con toda la ilusión y la fuerza para poder seguir adelante, luchando, y no desfallecer.

Gracias pequeña, siempre te cuidaré.